Es la pregunta que más nos llega, y la respuesta honesta es que no hay un número que valga para todos. Depende sobre todo de tres cosas: el tipo de pelo, la época del año y cuánto suelta tu mascota en concreto.
Por tipo de pelo
Pelo corto y liso (labrador, beagle, gato común europeo). Con dos o tres cepillados por semana suele bastar fuera de la muda. Sueltan pelo, pero no se les enreda.
Pelo medio (border collie, gato de pelo semilargo). Cada dos días es un buen ritmo. Si lo dejas una semana, empiezan a aparecer nudos detrás de las orejas y en las axilas.
Pelo largo o doble capa (golden, husky, persa, maine coon). Aquí sí conviene el cepillado diario, aunque sean cinco minutos. La capa interna es la que suelta de verdad, y si se apelmaza deja de ventilar la piel.
Pelo rizado (caniche, bichon). No sueltan casi pelo, pero se enredan muchísimo. Diario, y con cuidado.
La época del año cambia la ecuación
En primavera y otoño casi todos los animales cambian de pelaje. En esas semanas lo que hacías dos veces por semana probablemente tengas que hacerlo a diario. No es que esté pasando nada raro: es la muda, y pasa.
Cinco minutos bien puestos valen más que media hora el domingo
El error más común es acumular. Una sesión larga y ocasional es incómoda para tu mascota, saca nudos ya formados (que tiran) y deja pelo suelto por toda la casa durante días. Un rato corto y frecuente intercepta el pelo antes de que caiga al sofá.
Cómo saber si te estás quedando corto
Señales de que hay que subir la frecuencia: encuentras pelo en la ropa a diario, el cepillo se llena en la primera pasada, o notas zonas apelmazadas al acariciar. Si aparecen nudos apretados que no salen con el cepillo, no tires: córtalos con tijera de punta roma o llévalo a la peluquería canina.
Y si notas la piel enrojecida, calvas, caspa abundante o un cambio brusco en la cantidad de pelo que suelta, eso ya no es cepillado: consúltalo con tu veterinario.