Cómo quitar el pelo de mascota del sofá, la ropa y el coche

El removedor sónico dejando una franja del sofá sin pelo

Hay una diferencia grande entre el pelo que está encima del tejido y el que está dentro. El primero lo levanta cualquier cosa. El segundo se ha enganchado entre las fibras y ahí la aspiradora doméstica se queda corta.

Sofá y sillones

Empieza siempre en seco y de arriba abajo, para que el pelo caiga y no lo vuelvas a repartir. Pasa primero por los cojines sueltos, luego el respaldo y por último la base. Las costuras y el hueco entre asiento y respaldo son donde más se acumula.

En tejidos oscuros conviene mirar a contraluz o con una linterna: se ve muchísimo pelo que a simple vista no está.

Ropa

Para una prenda concreta y con prisa, el truco de toda la vida: un guante de goma húmedo, pasado siempre en la misma dirección. Para lana y punto, mejor en seco y con algo que arrastre, porque el agua hincha la fibra y agarra aún más el pelo.

Si vas a lavar, sacude y quita el pelo antes de meter la prenda en la lavadora. Una vez mojado, el pelo se reparte por toda la colada y acaba en el filtro.

Coche

Es la superficie más difícil: tapicería rugosa, mucho roce y poco sitio para maniobrar. Trabaja por zonas pequeñas y en una sola dirección. Los bajos de los asientos y el borde del maletero son los puntos negros.

Si llevas al perro a menudo, una manta en el asiento te ahorra la mitad del trabajo: sacudes la manta y ya está.

Por qué los rodillos adhesivos se quedan a medias

El rodillo de pegatinas levanta el pelo superficial, pero no llega al que está clavado entre fibras, se satura enseguida y hay que ir cambiando hojas. Para una americana antes de salir va perfecto; para un sofá entero, no.

Para tejido incrustado hace falta algo que despegue el pelo del tejido antes de recogerlo, no solo que se le pegue por encima. Ahí es donde entran los removedores por vibración, que aflojan la fibra mientras arrastran.

La regla que ahorra más tiempo

Cepilla a tu mascota antes de que el pelo llegue al tejido. Cinco minutos de cepillado bien hecho evitan media hora de sofá.